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Entrada: La Transición Justa y su Impacto en Sudamérica
El término transición justa se refiere a la transición energética hacia una economía baja en emisiones netas de gases de efecto invernadero. El término «justa» se refiere a que este nuevo modelo sea justo para todos, es decir, que pueda implementarse sin destruir empleos y sin tener la necesidad de desplazar pueblos.

La transición justa está tomando fuerza en América Latina. Para entender esto, es necesario tener en cuenta el siguiente precedente: la empresa Codelco, la mayor productora de cobre del mundo anunció el cierre de una planta de fundición en la región de Quintero, que es una de las zonas más contaminadas del referido país. Con esto, numerosos trabajadores quedaron sin empleo y organizaron una huelga. Sin embargo, el gobierno chileno actuó oportunamente comprometiéndose a impartir medidas de apoyo a aquellos trabajadores que se quedaron sin empleo.
Lo ocurrido en Chile marca un precedente importante y se ha repetido en varios países latinoamericanos. Aquí es importante señalar dos hitos de la transición justa; el primero se refiere a la reducción de gases de efecto invernadero. Aquí es donde entra debería entrar el uso de energías limpias y renovables. Sin embargo, la transición justa no funcionaría si no se cumple el segundo hito: que el nuevo modelo sea justo para todos. En virtud a esto, los gobiernos latinoamericanos deben seguir el ejemplo del gobierno chileno, brindando medidas de apoyo oportunas para aquellos que puedan perder sus empleos debido al cierre de instalaciones de trabajo altamente contaminantes para el medio ambiente.

El mayor desafío recae en el abandono del uso de combustibles fósiles. La energía representa cerca de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero de América Latina. El petróleo, gas y carbón son utilizados para la generación de electricidad. Estas emisiones pueden transformarse en un problema serio para el medio ambiente a mediano plazo. Por este motivo, la transición energética, la cual se refiere a dejar de utilizar combustibles fósiles gradualmente, reemplazando su uso por energías renovables, es fundamental. Sin embargo, esta implementación no es del todo sencilla debido a que la misma debe ser «justa» y los gobiernos deben realizar los esfuerzos pertinentes para que el uso de energías renovables no supongan ni la remoción de trabajadores de sus fuentes de trabajo ni el desplazamiento de comunidades.

Bolivia, a diferencia de lo que ocurre con Chile es un país bastante retrasado en cuanto al uso de energías renovables, debido a que el gas natural y el petróleo representan más del 92% de las fuentes de energía primaria de la matriz energética de Bolivia. Sin embargo, si se realizan los esfuerzos pertinentes para conscientizar a la población y el gobierno actúa oportunamente, el futuro puede ser bastante prometedor y se puede augurar un cambio significativo en la matriz energética en los próximos años. El camino está marcado y ya existen ejemplos los cuales seguir. Solo hace falta que el gobierno aborde esta temática con mayor seriedad, impartiendo las medidas que sean oportunas.